La intervención no termina cuando termina la emergencia. Lo que ocurre en las horas y días siguientes puede marcar la diferencia entre un equipo que procesa y sigue adelante, y uno que acumula impacto sin recursos para elaborarlo.
El defusing y el debriefing son herramientas específicas para ese momento. Pero facilitar esos espacios requiere formación: no alcanza con buena voluntad ni con experiencia operativa. Requiere saber qué modelo aplicar, cuándo, cómo conducir el grupo y qué hacer cuando algo no sale como se espera.
Este nivel forma facilitadores capaces de intervenir con criterio en el post-evento.
A lo largo de la formación vas a desarrollar herramientas para:
Qué es el defusing y qué es el debriefing: diferencias, objetivos y momento de aplicación. Modelos de referencia: Mitchell/CISD y Dyregrov. Indicaciones, contraindicaciones y debate actual sobre su eficacia. Fases, protocolos y guiones de intervención.
Preparación previa a la sesión: qué necesitás saber y tener antes de empezar. Conducción del grupo: cómo guiar las fases, manejar los tiempos y sostener el espacio. Respuestas inesperadas: bloqueo grupal, reacciones intensas, silencios prolongados, miembros que no participan. Límites del rol del facilitador y cuándo derivar.
Técnicas de contención y ventilación emocional en grupo. Cómo integrar en una misma sesión a participantes de distintos roles (técnicos, mandos, voluntarios). Normalización de reacciones post-evento. Cierre de la sesión: cómo dejar al grupo en un estado de mayor estabilidad.
Detección de casos que requieren atención especializada: señales de alerta en el post-evento inmediato. Criterios de derivación a psicoterapia o psiquiatría. Elaboración de informes post-evento. Referencias a instituciones y servicios de salud mental.
Al finalizar la formación, los participantes podrán:
Esta formación es especialmente útil en situaciones como:
A personal que haya completado el Nivel 2 o el Nivel 3 del Programa INTERVIENE, psicólogos hospitalarios y personal de atención a víctimas. Se recomienda experiencia previa en intervención en emergencias.
Requiere haber completado al menos el Nivel 2 del Programa INTERVIENE.
Este nivel no forma para intervención psicoterapéutica individual. Su alcance es la intervención grupal post-evento en el marco de la primera respuesta psicológica.